Parada en la entrada ella estaba, con su sonrisa tan hermosa lo miraba.
Una vez dentro, juntos, riendo, bebiendo. Inhalando sabroso humo que relaja sus pensamientos
dejando su culpa lejos, apagando la consciencia juntos.
Llevaron las risas a la oscuridad, compartieron un cigarro más.
Pasando el humo de boca en boca, pasando tan sabrosa sustancia con los besos que venían detrás.
El en su traje se dejo llevar, ella en su vestido lo dejo posar.
Sus manos rosaban tan delicada piel, él la besaba, ella se estremecía hasta los pies
Él en su traje se recostó una vez más, ella en su vestido, sabía que su turno acababa de comenzar.
Lo besaba dónde a ella mas le gustaba, sus labios expresaban lo que las palabras no lograban.
Su traje y su vestido, perdidos en la oscuridad. Ambos abatidos, cuando creyeron que jamás iba a pasar.
Las sonrisas volvían, que más harían? Nada importaba, si ya la oscuridad les pertenecía.
El tiempo pasaba, pero las caricias no acababan.
Su energía inagotable parecía, tan libres se sentían.
El reloj seguía su marcha, no parecía importarles, solo eran ellos dos en esa noche.
Ataba su corbata mientras ella sonreía, él la miraba y expresaba en sus ojos lo que sentía.
Sin importar, compartirían un humo más, sabían que no les iba hacer mal.
Volvían las sonrisas, era obvio que juntos se divertían.
Iluminada la habitación empezó a quedar, notaron que el final acababa de llegar.
Un ultimo beso antes de partir, él la abrazo para nunca dejarla ir.
La puerta se cerró, solo quedo.
Qué más da? Él sintió que ganó.
No era el final, ambos lo sabían, sus miradas de despedida gritaban, pedían, sufrían.
Esta vez, bajo el sol la vio marchar, el sabia que por venir, queda todavía más.
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